martes, 24 de junio de 2008



Madrid (España), 10 may (EFE).- Un nuevo tipo de marcaspasos permite a los enfermos que lo portan realizarse controles rutinarios sin tener que salir de su casa. El dispositivo funciona a través de un aparato que capta el ritmo cardíaco y transmite los datos vía Internet al médico.
En Madrid, el Hospital Universitario La Paz, que realiza más de 3,000 seguimientos al año de pacientes con marcapasos, se está beneficiando del nuevo mecanismo con el que puede revisar a diario a los cardiópatas sin que tengan que acudir ir a consulta.
María del Carmen Esteban García es una de estas pacientes. Padece una distrofia muscular congénita llamada enfermedad de Steiner, que va debilitando los músculos del cuerpo, sobre todo los relacionados con la movilidad, hasta hacerlo también con el corazón. Una de sus hijas murió a los 19 años víctima de una insuficiencia cardíaca que después se relacionó con la misma enfermedad, así como un bebé, al que perdió a los 13 días de vida. Actualmente vive con su marido -portador de un marcapasos tradicional- y una hija de 33 años que también padece de la enfemedad de Steiner.

martes, 17 de junio de 2008

¿Quiere un corazón sano? Cuide sus dientes

Mantener los dientes limpios no sólo aleja las caries, la gingivitis y las temidas extracciones. También puede ayudarle a cuidar su corazón, según sugiere una investigación estadounidense. Este trabajo muestra que una higiene bucodental adecuada es fundamental para evitar la endocarditis, una infección que afecta a las válvulas del corazón.
Las bacterias que 'viven' en la boca pueden llegar al corazón través del flujo sanguíneo y provocar un trastorno en las compuertas que controlan el paso de la sangre. Hasta el momento, se pensaba que en la mayoría de los casos los pató
genos accedían al torrente sanguíneo tras una intervención bucal (sacar una muela, arreglar una pieza, etc.); sin embargo, este estudio que se publica en el último número de la revista 'Circulation' muestra que infectarse podría ser más sencillo.
Según sus datos, algo tan simple como cepillarse los dientes podría dar vía libre a las bacterias; especialmente si la boca no está bien cuidada ya que la presencia de gérmenes es mayor y las encías se rompen con facilidad. "La acción del cepillado puede abrir heridas en el tejido, a través de las que penetran las bacterias", explican.
Aunque en la mayoría de los casos la endocarditis no es un trastorno muy grave, si no se trata a tiempo –con antibióticos- puede producir daños valvulares.
Riesgo de infección
Para llevar a cabo su trabajo, los investigadores midieron si existían cepas bacterianas relacionadas con la endocarditis en la sangre de 290 individuos. Parte de ellos se había sometido a una extracción dental y había tomado antibióticos para evitar infecciones; otro grupo estaba formado por personas a las que también se le había sacado una pieza aunque no habían tomado profilaxis. El resto de participantes no había sido intervenido y mantuvo su lavado de dientes habitual.
Tras analizar las muestras, los investigadores encontraron la existencia de patógenos más frecuentemente en las personas que se habían sometido a las intervenciones (con o sin antibióticos). Sin embargo, la presencia de bacterias en las personas que sólo se habían lavado los dientes era más alta de lo esperado (se encontró en un 23% de los individuos).
En ninguno de los casos se produjo una endocarditis, pero los autores remarcan que la sola presencia de las bacterias en la sangre indica un riesgo. "Y hay que tener en cuenta que la gente se lava los dientes cientos de veces al año y sólo visita al dentista una o dos veces en ese periodo", apuntan.
Sin embargo, estos científicos también reconocen que su trabajo tiene importantes limitaciones, como el hecho de que todos los sujetos analizados habían acudido a un servicio dental de urgencias porque tenían problemas bucales graves –la gran mayoría necesitaba una extracción-, "por lo que podrían presentar un mayor nivel de enfermedades bucodentales [y bacterias] que el resto de la población".
Con todo, los investigadores remarcan que, como medida de precaución, es fundamental mantener una buena salud bucodental para evitar posibles infecciones, especialmente si el riesgo de sufrir una endocarditis es alto.
Según datos de la Asociación Americana del Corazón, tienen más posibilidades de padecer esta infección las personas que llevan una prótesis valvular, aquellas que ya han sufrido previamente una endocarditis o las que padecen una enfermedad cardiaca congénita.
¿Relación con el cáncer?
Por otro lado, una investigación publicada en 'The Lancet Oncology' sugiere que una boca poco cuidada también puede aumentar las posibilidades de sufrir un cáncer. Según los datos de este trabajo, dirigido por Dominique Michaud del Imperial College de Londres (Reino Unido), las personas que padecen una enfermedad periodontal [inflamación en las encías] tienen un riesgo más alto de desarrollar un tumor.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron a una muestra de 48.375 varones durante una media de 18 años. A lo largo del seguimiento, 5.720 individuos desarrollaron cáncer. "[En nuestro estudio], la enfermedad periodontal se asociaba con un aumento pequeño pero significativo en el riesgo de cáncer, que persistía incluso en las personas que nunca habían fumado", comentan los investigadores, quienes reclaman más estudios que ratifiquen sus hallazgos
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El tabaquismo y las enfermedades cardiovasculares

¿Cómo influye el tabaquismo en el riesgo de padecer enfermedad coronaria?

El humo del cigarro y el tabaco, altos niveles de colesterol en la sangre, alta presión arterial, inactividad física, la obesidad y la diabetes son los seis factores principales de riesgo independientes de la enfermedad coronaria que usted puede modificar o controlar. El tabaquismo es un hábito tan extendido y un factor de riesgo tan importante que el Director General de Salud Pública la considera como la "principal causa evitable de enfermedad y muerte en los Estados Unidos".
El tabaquismo por sí solo aumenta el riesgo de padecer una enfermedad coronaria. Cuando actúa con otros factores, el riesgo aumenta de manera considerable. Fumar aumenta la presión arterial, disminuye la tolerancia al ejercicio y aumenta la tendencia de coagulación de la sangre. Fumar también aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad coronoria recurrente después de una cirugía de derivación (bypass).
Fumar es el factor de riesgo más importante para hombres y mujeres jóvenes. Produce un mayor riesgo relativo en personas menores de 50 años de edad que en aquellos que son mayores de esa edad.
Las mujeres que fuman y toman anticonceptivos orales aumentan de manera considerable su riesgo de padecer una enfermedad coronaria y ataque al cerebro en comparación con las mujeres no fumadoras que toman anticonceptivos orales.
Fumar disminuye la lipoproteína de alta densidad (HDL) o el buen colesterol. Fumar en combinación con antecedentes familiares de enfermedad del corazón también parece aumentar el riesgo de manera importante.

Enfermedades cardiovasculares

¿Qué son las enfermedades cardiovasculares?

Las enfermedades cardiovasculares (ECV), es decir, del corazón y de los vasos sanguíneos, son:


La cardiopatía coronaria – enfermedad de los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardiaco (miocardio);


Las enfermedades cerebrovasculares – enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro;

Las arteriopatías periféricas – enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan los miembros superiores e inferiores;



La cardiopatía reumática – lesiones del miocardio y de las válvulas cardíacas debidas a la fiebre reumática, una enfermedad causada por bacterias denominadas estreptococos;


Las cardiopatías congénitas – malformaciones del corazón presentes desde el nacimiento; y


Las trombosis venosas profundas y embolias pulmonares – coágulos de sangre (trombos) en las venas de las piernas, que pueden desprenderse (émbolos) y alojarse en los vasos del corazón y los pulmones.


Los ataques al corazón y los accidentes vasculares cerebrales (AVC) suelen ser fenómenos agudos que se deben sobre todo a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón o el cerebro. Los AVC también pueden deberse a hemorragias de los vasos cerebrales o coágulos de sangre.